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La mitad de las contraseñas filtradas en 2025 ya estaban comprometidas, alerta Kaspersky

Un nuevo análisis de Kaspersky reveló un panorama preocupante sobre la seguridad digital: el 54% de las contraseñas filtradas en 2025 ya había aparecido en fugas anteriores, lo que confirma que la reutilización de claves antiguas y la adopción de patrones predecibles continúan siendo los principales puntos débiles para millones de usuarios. La investigación muestra que, pese a los avances tecnológicos, las contraseñas siguen siendo un eslabón frágil en la protección de cuentas personales, financieras y laborales.

Según el estudio, muchas de las claves expuestas contienen números asociados a fechas reconocibles. El 10% de las contraseñas analizadas incluye un año entre 1990 y 2025, mientras que una de cada 200 termina en “2024”, evidencia clara de que los usuarios siguen optando por combinaciones fáciles de deducir. Incluso persisten claves extremadamente débiles, como “12345”, que reducen drásticamente la resistencia ante ataques automatizados. Otros patrones comunes incluyen palabras como “love”, nombres propios y nombres de países, todos fácilmente explotables por herramientas de fuerza bruta o diccionarios de ataque.

La investigación también confirma que la mayoría de las personas mantiene sus contraseñas sin cambios durante años. La vida media de una clave filtrada es de 3,5 a 4 años, tiempo suficiente para que los atacantes exploten accesos no autorizados de manera silenciosa. Como muchas personas usan la misma clave para múltiples servicios, una sola filtración puede abrir la puerta a un ataque en cadena que afecte redes sociales, correos, plataformas financieras e incluso accesos laborales.

El riesgo se intensifica porque los ciberdelincuentes emplean herramientas capaces de probar millones de combinaciones por segundo, aprovechando cualquier patrón repetido o débil. Esto puede derivar en robo de identidad, fraudes, pérdida de información y secuestro de cuentas críticas. Con esta tendencia en aumento, la industria avanza hacia mecanismos más robustos y resistentes: las passkeys.

Las passkeys representan una evolución natural hacia la autenticación sin contraseñas, utilizando claves criptográficas y datos biométricos para validar al usuario. A diferencia de una contraseña tradicional, una passkey es específica para cada servicio, no puede reutilizarse ni filtrarse, y es inmune a ataques como phishing o relleno de credenciales.

Para enfrentar el escenario actual, los especialistas recomiendan emplear contraseñas extensas, activar verificación en dos pasos, evitar enlaces sospechosos y mantener dispositivos y aplicaciones actualizados. Sin embargo, el mensaje más claro del informe es que la transición hacia métodos modernos como las passkeys será clave para reducir riesgos y aliviar la carga de gestionar múltiples claves débiles o recicladas.

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