Un golpe sin precedentes remeció a la comunidad de PlayStation 5 a comienzos de 2026. Durante los últimos días de 2025 se filtraron en línea las claves Level 0 del BootROM de la PS5, el nivel más profundo de seguridad de la consola, lo que podría habilitar jailbreaks permanentes, custom firmware y un acceso total al sistema, imposibles de bloquear mediante actualizaciones de software.
El BootROM es el primer código que ejecuta la consola al encenderse y constituye la raíz de confianza del sistema. Al estar almacenado en un chip de solo lectura, cualquier vulnerabilidad asociada a este nivel no puede ser parcheada por firmware, lo que diferencia este evento de todos los exploits conocidos hasta ahora. La filtración apareció inicialmente en psdevwiki.com y canales privados de Discord, y fue documentada en detalle por The CyberSec Guru, generando un inmediato impacto en la escena de hacking.
🚨 THIS IS HUGE FOR GAMING 🚨
🚨 PS5 ROM KEYS LEAKED 🚨
Not a rumor. Not a mod.
This is core boot-level crypto leaking into the wild.What this could mean:
• Console security shaken
• Jailbreak scene about to explode
• Sony can’t patch this easilyIf you own a PS5 or care…
— The CyberSec Guru (@thecybersecguru) January 1, 2026
A diferencia de los exploits previos —limitados al kernel o dependientes de versiones específicas del sistema—, estas claves permitirían control total y persistente del arranque, sin necesidad de repetir procesos tras cada reinicio y sin riesgo de que Sony lo cierre vía actualización. En términos prácticos, cualquier PS5 existente podría quedar “desbloqueada de por vida” desde el punto de vista de la seguridad.
Las implicancias son profundas. Aunque el usuario promedio no puede hacer uso directo de estas claves, su existencia acelerará drásticamente el desarrollo de custom firmware, lo que facilitaría la ejecución de sistemas operativos modificados, herramientas avanzadas y aplicaciones no oficiales. También representa un impulso significativo para la emulación, abriendo la posibilidad de que la PS5 ejecute con mayor precisión software de otras plataformas, e incluso títulos de PlayStation 3 mediante proyectos como RPCS3.
Sin embargo, el riesgo de piratería es evidente. Un custom firmware permanente permitiría la ejecución de copias no autorizadas en cualquier consola afectada, lo que convierte esta filtración en una de las más graves en la historia de la seguridad de consolas modernas.
Aunque Sony podría mitigar el problema en futuras revisiones de hardware —rotando las claves en nuevos modelos—, los más de 60 millones de PS5 ya en circulación no pueden ser protegidos retroactivamente. La industria observa con atención cómo responderá la compañía japonesa frente a lo que muchos ya consideran un evento epochal en la seguridad del gaming, agravado además por otros desafíos técnicos que enfrenta la plataforma.

