Google ha logrado un avance histórico en computación cuántica con su nuevo algoritmo “Quantum Echoes”, publicado en Nature, que demostró una ventaja cuántica verificable por primera vez. Ejecutado en el chip Willow de 105 qubits, el sistema completó cálculos en solo unas horas que requerirían a la supercomputadora Frontier alrededor de 3,2 años, lo que equivale a una velocidad 13.000 veces superior.
Un paso hacia la ciencia aplicada
El experimento no se limitó a la teoría, en colaboración con la Universidad de California, Berkeley, los investigadores aplicaron el algoritmo a estudios de estructuras moleculares mediante espectroscopía de resonancia magnética nuclear (RMN), revelando disposiciones atómicas inéditas en moléculas de hasta 28 átomos. Según Google, este avance marca “el primer paso hacia un cuanto-scopio, capaz de observar fenómenos naturales que antes eran invisibles”.

Las implicaciones son profundas, el método podría acelerar el descubrimiento de fármacos, ayudando a determinar cómo se unen los medicamentos a sus objetivos, y revolucionar la ciencia de materiales, al ofrecer una caracterización más precisa de polímeros, baterías y compuestos avanzados.
La primera ventaja cuántica verificable
A diferencia de experimentos previos, el resultado de Quantum Echoes puede ser verificado por otros sistemas cuánticos, algo esencial para la credibilidad científica. Tom O’Brien, investigador de Google Quantum AI, explicó que el algoritmo actúa como un “eco cuántico”: envía señales, perturba un qubit y luego invierte el proceso para medir interferencias imposibles de simular en supercomputadoras.
Este “efecto mariposa cuántico” permite analizar con precisión sistemas donde las correlaciones entre partículas crecen exponencialmente, superando los límites clásicos de la física computacional.
Camino a la computación cuántica práctica
El avance se basa en el chip Willow, presentado en 2024, que mejoró sustancialmente la corrección de errores cuánticos. Hartmut Neven, vicepresidente de ingeniería en Google, afirmó que las aplicaciones prácticas podrían aparecer en menos de cinco años, aunque los ordenadores cuánticos plenamente tolerantes a fallos, con millones de qubits, aún están lejos.

Con Quantum Echoes, Google posiciona a la computación cuántica más cerca de resolver problemas reales en farmacología, energía y materiales, abriendo la puerta a una nueva era de descubrimientos impulsados por IA y física cuántica.
Fuentes: Google, Quantum Insider, Nature

