Ley de Moore [1]: Discos de Almacenamiento
- Hombre Pipa
- Publicado el 6 de Julio de 2009 a las 6:30 PM.
- 25 Comentarios

Todos tenemos en nuestros bolsos- mochilas-bolsillos algún pendrive. También sino todos la mayoría tenemos cámaras digitales que ocupan memorias flash para almacenar las fotos, ya sea en sabores SD, MemoryStick, xD, etc. Así mismo, puedo asegurar que en alguna parte de sus hogares tienen un reproductor de DVD (si no es que eres el rey de la colina y tienes un reproductor Bluray). ¿Qué tienen todos estos dispositivos en común? Sencillamente, son medios de almacenamiento extraíble, por lo que no sería raro que entre ellos tengan un antepasado en común. ¿Cuál será este antepasado en común? ¿Sabes lo que es la Ley de Moore? Aprende esto y mucho más en el primer capitulo de nuestra nueva sección.
Gordon Moore fue un señor que hace varias décadas se le ocurrió soltar una frase que hoy se ha transformado en un axioma del desarrollo tecnológico: en 1965 el co-fundador de Intel postuló que cada 18 meses la cantidad de transistores en un mismo espacio físico debía duplicarse, y a la vez disminuir el precio de manufactura por transistor a la mitad. Aunque tradicionalmente esto se aplica directamente a microtransistores, no es difícil hacer analogías con una gran variedad de dispositivos, y es precisamente eso lo que pretendemos hacer en esta sección. Observar, analizar y darnos cuenta de lo distinta que era la tecnología hace 10, 20, 30 o más años, en esa época cuando los computadores ocupaban salones completos. Esta semana, los protagonistas son los medios de almacenamiento extraíble.
No es de extrañar que en todo este lío esté metido IBM. Porque por allá en 1965, el gigante azul le encargó a sus sedes de San Jose, California el desarrollo de un dispositivo simple y barato con el cual cargar microcódigo en sus computadores, ya que querían desarrollar un servicio de actualizaciones de software que costara USD 5, por lo que no querían que todo el dinero se les fuera en el dispositivo para transportar la actualización.
En San Jose se empezaron a mover, y Alan Shugart fue asignado como el responsable de esta tarea, donde finalmente en 1971 presentó al mercado unos arcaicos disquettes de 8″.

Disquette de 8" comparado con uno actual de 3½"
Esa inmensidad tenía un disco magnético que podía albergar 80 KILOBYTES de información (o sea un binario de 80,000 cifras). El disco magnético al principio venía al descubierto, pero inmediatamente se dieron cuenta en los laboratorios de IBM de que el polvo era su gran enemigo así que tuvieron la sensata idea de encerrar el disco en una caja de plástico.
Tiempo después, Shugart junto con su equipo abandonan IBM y aceptan una oferta de Memorex para trabajar con ellos. En Memorex desarrollan un disquette de 175 kB que por primera vez incorpora capacidades de lectura/escritura, lo que lo hizo mucho más versátil, útil y reusable. IBM no se quedó atrás y en poco más de 1 año también comercializaba un disquette con lectura/escritura.
De ahí en adelante el disquette sufrió los —esperables— efectos de la Ley de Moore. A medida que el tiempo pasaba, este iba reduciendo su tamaño físico, mientras su capacidad de almacenamiento crecía cada vez más. Luego de varios años de progreso, el primer “gran paso” se dió en 1976, cuando en una reunión, gran parte de los grandes actores del mercado decidieron hacer una transición desde las 8″ hasta las 5¼”, debido a que los disquettes eran ridículamente grandes en comparación a los PC’s de la época.
Aparte de la ventaja obvia del tamaño, los disquettes de 5¼” eran mucho menos costosos que los de 8″, por lo que rápidamente reemplazaron toda la cuota de mercado que los antiguos. Pronto se convirtió en un estándar para los PC’s de la época el tener 2 disqueteras, una para tener un disquette con el SO (recordemos que en esa época los discos duros eran un lujo de multimillonarios) y otra para poder cambiar de aplicaciones rápidamente.
Con el tiempo, apareció un nuevo formato que sucedió a las 5¼”, y que tenía algunas ventajas como ser más pequeño aún, permitir almacenar algo más de información y venir en un empaque algo más resistente: 3½”. En esa época donde para jugar al Doom II tenías que comprimirlo en 5 diskettes con el compresor ARJ, los programas cada vez comenzaban a ocupar más espacio (lo que era impulsado por el hecho de que los discos duros empezaban a ser populares y ofrecían mucho más almacenamiento que un disquette) y a mediados de los 90 (donde por ejemplo Windows 95 ocupaba 13 diskettes especialmente formateados para permitir almacenar más de 1.44MB) se hizo evidente que era necesario reemplazarlo definitivamente como soporte para instalación de software.

3 unidades de disquette, de 8", 5¼" y 3½, respectivamente.
Y así fue: hubo un momento cuando el disquette no pudo dar más. Aplicaciones como Photoshop y SO’s como Windows 98 hubieran ocupado cantidades exorbitantes de disquettes para sus archivos de instalación; y así fue como el disquette sucumbió irremediablemente ante el CD. Antes de adentrarnos en los medios ópticos, grafiquemos cuanto espacio guardaban los primeros antepasados de los CD.

Vemos una abismante diferencia entre el de 8″ y el de 3½”. De hecho si sacamos nuestra calculadora y hacemos unos cálculos, nos daremos cuenta de que entre uno y otro hay una —gran— diferencia de 1.700% en cuanto a capacidad. Y si profundizamos aún más, calcularemos que para cumplir estrictamente la Ley de Moore el año 1987 —fecha en que se introdujeron los disquettes estándares de 1,44 MB— se habrían necesitado tan solo 746 kB, cifra que fue prácticamente doblada. Bien jugado, disquettes. Pero ahora es hora de los medios ópticos.
Indice de Contenidos
- Tags: CD, Disquette, DVD, HD-DVD, IBM, Ley de Moore, Philips, SONY
- 25 Comentarios »
- Compartir


6 de Julio de 2009 a las 6:59 PM
Junto al “actual” diskette de 3 1/2″
HAHAHAHAH